Historias breves de Terror

 

El animal con forma Extraña

Teresa estaba de visita en casa de sus padres en su pueblo natal, un pueblo pequeñito en lo alto de las montañas, perteneciente al Municipio de Olínala, a unos 45 minutos en carro al norte del municipio, fue en el mes de diciembre cuando llego de visita por ahí del medio día, entre abrazos, saludos y platica los alcanzo la noche, ellos estando en la cocina cenando y tomando café se la pasaron platicando por un buen rato hasta que llegó el momento de dormir, fue así como teresa se dispuso a irse a descansar en unos los cuartos que estaban desocupados, justo a la mitad del terreno que ocupa la casa, pues en la casa de sus padres habita un hermano de teresa, la esposa y sus hijos, tienen un pequeño espacio dedicado al descanso de sus machos y burro, los baños al fondo, sin embargo la casa no se encuentra del todo cercada, así que por las noches alguien podría pasar por en medio de la casa para ir de una calle a otra sin ningún problema, posterior a esto estando en su cuarto mantuvo la luz encendida, se dispuso a dormir, comenta que más noche, talvez como a la 1 de la mañana más o menos según recuerda, sintió la necesidad de ir al baño para lo cual tuvo que salir al patio, así que camino rumbo al baño, cabe mencionar que el patio no cuenta con un foco para iluminarse, y como es de costumbre en los pueblos la mayoría de la gente camina con una lámpara de mano o simplemente iluminándose con la luz de la luna, justo a la mitad del camino (entre su cuarto y el baño) se detuvo pues sintió un frio que recorrió su cuerpo cuando puso atención noto que algo estaba en dos pies recargado sobre uno de los lavaderos que están a un costado, como pudo se mantuvo firme y con algo de miedo se quedó a observar, ya que por la poca visibilidad solo logra describir algunas características de lo que pudo ver, comenta que era un animal como con un cuerpo de perro que estaba parado en dos patas recargado sobre el lavadero, sin embargo su cola era algo rara, pues se le notaba como si tuviera plumas como si fuera de un gallo, y lo más extraño fue la cabeza, ya que esta se parecía a la de un caballo, cuando el animal volteo a verla logro ver que sus ojos eran brillantes y enormes, no recuerda exactamente el tiempo que se mantuvo de pie a medio patio, pero recuerda que una vez que volteo a verla el animal, el animal dio un salto hacia la parte de atrás del lavadero, ya que por ese lado, esta una salida a la calle principal de abajo, dio unos pasos hacia adelante para ver hacia donde iba y miro que este animal iba brincado en dos patas dando saltos enormes de tal manera que se perdió en la calle de abajo que va en dirección al campo abierto, pasada esta experiencia, sin ya tener ganas de ir al baño regreso a su cuarto a intentar descansar,  y olvidar lo sucedido, no sin antes cerrar bien la puerta, y para la mañana siguiente contar lo sucedido a sus padres, los cuales comentaron que se han platicado varias cosas de ese tipo, pero nadie sabe bien que es lo que es.

 

10/08/2018

 

El Zorro Blanco

 

Esta historia esta relatada por el Sr. Francisco N., un señor de la edad de 92 años que siempre ha vivo en su pueblo natal en lo alto de las montañas del Estado de Guerrero, Don Francisco cuenta que a lo largo de vida le ha tocado vivir grandes sucesos que al día de hoy no tienen explicación, pues a sus 92 años aún se mantiene en sus labores de campo, sembrando y cuidado su ganado, y en esta ocasión nos cuenta de algo que sucedió hace más de 50 años, no recuerda la fecha exacta de dicho suceso, pero tiene un vago recuerdo que fue como el año 1960 cuando su pueblo natal apenas tenía unas 15 familias asentadas en esos terrenos, el describe que el pueblito se encontraba rodeado de monte, pasto, arboles de encino, órganos, nanches, entre otros árboles, además del frio intenso que se sentía, pues bien eso  era lo que recuerda de su pueblo, sin embargo en ese tiempo la gente tenía miedo de salir cuando la noche caía sobre el poblado, ya que todos vivían casas de chinamite y apenas se alumbraban con lámparas de petróleo, algunos utilizaban velas para iluminarse en la noche, comenta que la gente tenía miedo pues ya se hablaba de un animal, como una zorra decía, de color blanco y enorme, que entraba a comerse a los pequeños animalitos con los que la gente contaba, pues habían sido desapariciones de chivos, gallinas, marranitos entre otros animalitos, varios de los locales ya había intentado hacer lo que venían más bien como intentar asesinar al animal, así que muchos se quedaban por las noches esperado a que se apareciese para poder intentar matarlo, sin embargo todos los intentos eran fallidos pues casi siempre el arma no disparaba o no daban el blanco, y lo que es raro que ya se le había intentado matar con diferentes armas y de distintos calibres, una noche ya cansado de la presencia de aquel zorro, don francisco decidió tomar acción, para la lo cual consiguió un arma denominada retrocarga, se dispuso a esperar a dicho animal, tomando como base la azotea de la iglesia, cabe destacar que don francisco ese mismo día por la mañana bendijo el arma y las balas con agua vendita de la iglesia, pues todos los anteriores que habían intentado matar al animal fallaban, y donde francisco no podía permitirse fallar, así que estando en posición de guardia sobre el techo de la iglesia espero pacientemente a la aparición de este animal, logro ver que algo se aproximaba entre el zacate movía todo cuando caminaba, cuando lo tuvo de cuerpo completo observándolo tomo su arma y se dispuso a disparar, intentando una vez, dos veces hasta que salió el tiro y dio en el blanco, don francisco asegura que después de haberle dado el balazo el animal, empezó a aullar pero de una manera desproporcionada y al mismo tiempo revolcándose en suelo, hasta acercarse a la zacatera de donde venía, donde francisco rápidamente bajo de donde estaba y cargando más tiros en el camino para rematar al zorro, se acercó a donde parecía que estaría tirado, cuál fue su sorpresa que no hallaba el cuerpo de dicho animal, buscando entre la maleza y la rastros de sangre  en el suelo, pero nada, todos sus intentos fueros fallidos, el animal no apareció por ningún lado, dando así por terminaba su búsqueda y a las altas horas de noche  para disponerse a dormir, y a la mañana siguiente hacer otra búsqueda, cuál fue su sorpresa para el y para algunos amigos que por más que buscaron no existía rastro de haber herido a un animal, ni rastros de sangre, mucho menos que el zacate estuviera quebrado o aplastado, aunque de esto solamente un amigo de él se encontraba presente en el momento del dispuso, se pudo constar del suceso puesto que después de esa noche ya jamás se le volvió a ver, y así mismo término la desaparición de los animalitos de los habitantes, como dato curioso comenta que él nunca tuvo miedo, sin embargo una semana después enfermo, no podía dormir y sufría bastante de calentura, a lo que tuvieron que recurrir a la medicina tradicional de curarlo de espanto, levantarle su sombra, para que pudiera descansar.

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