¿Era un gato?

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Una noche de diciembre, no recuerdo exactamente la fecha, solo sé que fue en el mes de diciembre del 2014 cuando ya llegada la noche, estamos hablando tal vez de entre 11 y 12 de la noche estaba en mi cuarto acomodando mis cosas y arreglando un poco la cama para dormir, y teniendo la luz encendida decidí recostarme y cubrirme un poco pues en este mes el frio si calaba un poco los huesos, estuve un rato así, era muy tranquila la noche, así que decidí pararme a apagar la luz y dormir, y así pues el apagador se encuentra a un costado de la cama.

No sé cuánto tiempo habrá pasado desde que apague la luz a sentir una entraña sensación de que algo rondaba mi cama, para eso yo ya me encontraba acostado en mi cama y cubierto de pies a cabeza, cuando de repente siento que algo se sube a mi cama, pero fue sensación tan extraña que no me atreví a golpearlo o a moverle o por lo menos tratar de encender la luz, así que me quede quiero por un momento tal vez inmóvil pero consiente, y siento como unos pequeños pies como los de un gato sube sobre mi pies y caminan en dirección hacia mi pecho, lo extraño de esto es que los gatos tienen cuatro patas y aquí solo sentía dos pies, es como si algo o alguien caminara sobre mí en dos patas pero sus patas eran similares a las de un gato pues la pisada era similar, nosotros en la casa no tenemos gato, así que fue cuando un miedo me recorrió todo el cuerpo no supe si destaparme o tratar de golpearlo.

Siento como muerde el dedo gordo de mi pie, la sensación es la misma como cuando un gato muerde tus dedos jugando, para eso yo ya me sentía muy asustado, pero esa sensación o esas ganas desconozco de donde salieron pero tuve un poco de valor, pues fuera lo que fuera estaba sobre mí y si no hacía nada seguiría estando ahí, caminando sobre mí, de mi pecho a mis pies y mordiendo mis dedos, la verdad no sé de donde saque valor, pero de un solo movimiento logre aventar la cobija de la cabeza hacia los pies, levantándome tan deprisa como pude y encendiendo la luz, para saber qué es lo que estaba sobre mí.

Una vez encendida la luz poco a poco fui tomando la cobija pendiente de lo que pudiera salir, pero para mí fortuna no había nada en mi cobija, aun con la cobija me sentí un poco más tranquilo pues seguro estaba  que no estaba soñando, bueno eso es lo que yo pienso.

Algo curioso es que mi cuarto se encuentra cerrado, y por la ventana es imposible que pase algo tan grande como un gato pues se encuentran tapadas con mallas de alambre y los agujeros si acaso medirán 2 centímetros. Aun hoy sigo pensando en eso nunca sabré que era o que fue, lo cierto es que si me espanto, pero gracias a dios no paso a mayores.

Autor: Anónimo

Tlapa de Comonfort, Gro.

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